Hace unos días estuve participando en un taller convocado por el SINAES para directores de bibliotecas universitarias de Costa Rica.
La actividad se centró en la importancia de la calidad de los programas académicos en las universidades y el papel fundamental que en ella juegan los recursos y servicios de apoyo a la enseñanza, principalmente las bibliotecas, y tuvo el propósito de estimular una visión proactiva en torno a la importancia y beneficios de los procesos de autoevaluación de las bibliotecas académicas. En ese contexto la evaluación sistemática de los recursos, procesos y servicios de la biblioteca académica, constituye una práctica altamente recomendable y un adecuado punto de partida para el desarrollo de planes y proyectos de mejoramiento continuo y aseguramiento de la calidad de la oferta educativa de cada universidad.
Se abordó el papel privilegiado que tienen las bibliotecas para formar buenos egresados universitarios si los procesos educativos están orientados al aprendizaje más que a la enseñanza; desde ese punto de vista se enfatizó en la necesidad de identificar el modelo educativo universitario de enseñanza – aprendizaje y el rol de la biblioteca en el proceso en mención. En un modelo constructivista la universidad debe proporcionar un espacio formal que permita al bibliotecólogo ser un agente pedagógico en la alfabetización informacional o desarrollo de competencias informativas que son indispensables para el aprendizaje de toda la vida de los graduandos.
El poco uso que el profesorado y el estudiantado hagan de los servicios bibliotecarios es indicador de un proceso educativo centrado en la enseñanza y la cátedra no en el aprendizaje; en aquellos sistemas centrados en la enseñanza del profesor, el recinto bibliotecario o las fuentes informativas pueden tener funciones secundarias, porque la cátedra se vuelve en la fuente principal de conocimiento y el alumno en un ente pasivo asimilador del discurso del profesor. En un modelo educativo orientado al aprendizaje y centrado en el alumno, la biblioteca real o virtual, se vuelve el centro del proceso porque se convierte en laboratorio de ideas, centro de conocimiento y espacio ideal para aprender. En este esquema la construcción del conocimiento la hace el estudiante bajo la guía del profesor que actúa como facilitador del proceso.
Desde ese punto de vista la evaluación de bibliotecas universitarias tendrá que ser cada vez más riguroso, a efecto que las bibliotecas respondan satisfactoriamente a las necesidades académicas de la institución, lo cual podría verificarse mediante la aplicación de estándares de calidad, la medición de esa calidad a través de indicadores de calidad y la cantidad de sus fondos reales o virtuales con que la universidad apoye a la biblioteca, su conectividad a redes mundiales de información, la organización que tenga para la recuperación de la información, la capacidad de circulación de la misma, la educación de usuarios para el desarrollo de habilidades informativas, la comodidad y disponibilidad de los espacios para estudio, equipos, así como los mecanismos de difusión de los recursos de información. Para el logro y mantenimiento de esta estructura la universidad debe garantizar cantidad adecuada y continuidad de recursos presupuestarios para asegurar el cumplimiento de sus funciones así como la cantidad y calidad de sus cuadros profesionales.
Al finalizar el evento hubo consenso sobre la conveniencia de mantener un grupo de trabajo constituido por directores de bibliotecas universitarias de nuestro país a fin de desarrollar una propuesta de normas e indicadores de calidad aplicables a las bibliotecas universitarias de Costa Rica. Dichas normas tendrían que ser cumplidas por las bibliotecas universitarias que tienen o desean acreditar carreras antes el SINAES.
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15 jul 2010
10 mar 2010
Bibliotecas y calidad de la educación superior
Soy graduado en bibliotecología y ciencias de la información: sin embargo me considero también educador, primero porque la mayor parte de mi vida laboral ha sido en entidades educativas y segundo porque he tomado en serio una disertación en la cual el Rector de la Universidad EARTH, Dr. José A. Zaglul, nos hacía ver que en una universidad todos los funcionarios, sin excepción, somos educadores, haciendo alusión a la contribución que los empleados de una institución educativa hacen por formar profesionales íntegros, ya sea enseñando buenos modales, siendo un buen ejemplo para los estudiantes y poniendo al servicio del proceso de enseñanza aprendizaje los conocimientos adquiridos, entre otras formas que existen para convertirnos en educadores. Los bibliotecólogos tenemos que tener claro ese rol de educadores y como tales tener una participación activa (no pasiva) en asuntos que tienen que ver con la calidad de la eduación.
El binomio bibliotecario-biblioteca es determinante e insubstituible en función de la calidad de enseñanza-aprendizaje, al ser elementos que favorecen la tarea educativa y el apoyo al docente. La subutilización de la biblioteca universitaria indica que el binomio bibliotecario-biblioteca está inmerso en un modelo educativo centrado en la enseñanza; mientras que una biblioteca bien aprovechada y visitada por la comunidad universitaria indica que el modelo educativo de esa universidad está centrado en el aprendizaje.
Por otra parte en la biblioteca confluyen circunstancias que permiten realizar mediciones y/o detectar carencias en procesos educativos o áreas claves de la universidad, facilitando al bibliotecólogo aportar información, ideas y otras contribuciones orientadas a fortalecer los procesos de enseñanza aprendizaje; especialmente en aquellos casos en que el centro educativo aspira a tener o mantener la acreditación de sus carreras ante el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior SINAES o la Red Iberoamericana de Acreditación de la Calidad de la Educación Superior RIACES.
El bibliotecólogo participa activamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje y contribuye impartiendo formación a los usuarios de la biblioteca, sobre el desarrollo de competencias informativas, en procura que ellos adquieran las habilidades y destrezas necesarias para explotar la variedad de recursos de información que nos ofrece el entorno hoy día, para que los usuarios de la información (estudiantes, profesores, investigadores, etc.)identifiquen y utilicen información de calidad (información validada) con el objetivo final de enriquecer el conocimiento y en consecuencia el éxito en los estudios, investigaciones, etc. Serán habilidades indispensables en la vida de los profesionales que gradúe la universidad.
Otro espacio del que disponen las bibliotecas para contribuir en los procesos educativos, es la obtención de datos que luego de ser analizados permiten obtener información apropiada para la toma de buenas decisiones.
La Biblioteca W. K. Kellogg ha efectuado algunos estudios orientados a medir aspectos muy relacionados con la calidad de la educación; el último de estos estudios denominado "Medición de la capacidad y uso de las colecciones bibliotecarias y su interacción con la docencia y la investigación en la Universidad EARTH" donde la hipótesis principal de la investigación era demostrar que la interacción de los procesos de enseñanza-aprendizaje e investigación son observables y medibles desde las colecciones de la Biblioteca. El trabajo se basó en el análisis de citas y en el estudio de usos, con el aporte de indicadores que han facilitado el análisis e interpretación de los resultados. Como conclusión se logra la comprobación de la hipótesis en cuanto a la capacidad y uso de las colecciones físicas y electrónicas y nuevos aportes metodológicos de análisis del entorno científico. El artículo fue publicado en la Revista Interamericana de Bibliotecología, volumen XXI, No.2, julio-diciembre de 2008.
En la actualidad la Biblioteca está trabajando en un nuevo estudio atinente a la calidad de la bibliografía utilizada por los estudiantes en sus respectivos trabajos de graduación, para identificar material utilizado en la biblioteca de la EARTH versus bibliografía obtenida por otros medios; fuentes de información electrónica y accesibilidad actual; dominios de procedencia, cuando se trata de información obtenida en Internet; entre otros aspectos que podrían arrojar información relevante de cara a una adecuada evolución del proceso de enseñanza-aprendizaje en la universidad. En su oportunidad ofreceremos por este mismo medio los resultados de ese otro trabajo.
Todo la anterior me indica que los bibliotecólogos deben abrir brecha en ese campo en procura de contribuir positivamente en la autoevaluación de las carreras universitarias.
El binomio bibliotecario-biblioteca es determinante e insubstituible en función de la calidad de enseñanza-aprendizaje, al ser elementos que favorecen la tarea educativa y el apoyo al docente. La subutilización de la biblioteca universitaria indica que el binomio bibliotecario-biblioteca está inmerso en un modelo educativo centrado en la enseñanza; mientras que una biblioteca bien aprovechada y visitada por la comunidad universitaria indica que el modelo educativo de esa universidad está centrado en el aprendizaje.
Por otra parte en la biblioteca confluyen circunstancias que permiten realizar mediciones y/o detectar carencias en procesos educativos o áreas claves de la universidad, facilitando al bibliotecólogo aportar información, ideas y otras contribuciones orientadas a fortalecer los procesos de enseñanza aprendizaje; especialmente en aquellos casos en que el centro educativo aspira a tener o mantener la acreditación de sus carreras ante el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior SINAES o la Red Iberoamericana de Acreditación de la Calidad de la Educación Superior RIACES.
El bibliotecólogo participa activamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje y contribuye impartiendo formación a los usuarios de la biblioteca, sobre el desarrollo de competencias informativas, en procura que ellos adquieran las habilidades y destrezas necesarias para explotar la variedad de recursos de información que nos ofrece el entorno hoy día, para que los usuarios de la información (estudiantes, profesores, investigadores, etc.)identifiquen y utilicen información de calidad (información validada) con el objetivo final de enriquecer el conocimiento y en consecuencia el éxito en los estudios, investigaciones, etc. Serán habilidades indispensables en la vida de los profesionales que gradúe la universidad.
Otro espacio del que disponen las bibliotecas para contribuir en los procesos educativos, es la obtención de datos que luego de ser analizados permiten obtener información apropiada para la toma de buenas decisiones.
La Biblioteca W. K. Kellogg ha efectuado algunos estudios orientados a medir aspectos muy relacionados con la calidad de la educación; el último de estos estudios denominado "Medición de la capacidad y uso de las colecciones bibliotecarias y su interacción con la docencia y la investigación en la Universidad EARTH" donde la hipótesis principal de la investigación era demostrar que la interacción de los procesos de enseñanza-aprendizaje e investigación son observables y medibles desde las colecciones de la Biblioteca. El trabajo se basó en el análisis de citas y en el estudio de usos, con el aporte de indicadores que han facilitado el análisis e interpretación de los resultados. Como conclusión se logra la comprobación de la hipótesis en cuanto a la capacidad y uso de las colecciones físicas y electrónicas y nuevos aportes metodológicos de análisis del entorno científico. El artículo fue publicado en la Revista Interamericana de Bibliotecología, volumen XXI, No.2, julio-diciembre de 2008.
En la actualidad la Biblioteca está trabajando en un nuevo estudio atinente a la calidad de la bibliografía utilizada por los estudiantes en sus respectivos trabajos de graduación, para identificar material utilizado en la biblioteca de la EARTH versus bibliografía obtenida por otros medios; fuentes de información electrónica y accesibilidad actual; dominios de procedencia, cuando se trata de información obtenida en Internet; entre otros aspectos que podrían arrojar información relevante de cara a una adecuada evolución del proceso de enseñanza-aprendizaje en la universidad. En su oportunidad ofreceremos por este mismo medio los resultados de ese otro trabajo.
Todo la anterior me indica que los bibliotecólogos deben abrir brecha en ese campo en procura de contribuir positivamente en la autoevaluación de las carreras universitarias.
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