27 may. 2015

Los datos abiertos: infomación para el desarrollo.

Los inicios del siglo XXI se han caracterizado por el auge que ha tomado el movimiento denominado “Open Data” o “Datos Abiertos”, que consiste en poner a disposición de la sociedad los datos de interés común de la ciudadanía para que de cualquier forma, éstos puedan generar una nueva idea o aplicación que entregue nuevos datos, conocimientos o servicios. Se trata de una filosofía y práctica que persigue que determinados tipos de datos estén disponibles de forma libre para todo el mundo, sin restricciones de derechos de autor, de patentes o de otros mecanismos de control. Tiene una ética similar a otros movimientos y comunidades abiertos, como el software libre, el código abierto (open source, en inglés) y el acceso libre (open access, en inglés).[1]
Son considerados datos abiertos todos aquellos datos accesibles y reutilizables, sin exigencia de permisos específicos aunque estén controlados mediante algún tipo de licencia. Los datos abiertos están centrados en material no documental como información geográfica, el genoma, compuestos químicos, fórmulas matemáticas y científicas, datos médicos, biodiversidad, etc.[[2]] Se trata de fuentes de datos que históricamente han estado bajo el control de organizaciones -públicas o privadas- y cuyo acceso ha estado restringido mediante limitaciones, licencias, copyright y patentes. Los partidarios de los datos abiertos argumentan que estas limitaciones van en contra del bien común y que estos datos tienen que ser puestos en disposición del público sin limitaciones de acceso, dado que se trata de información que pertenece a la sociedad -como el genoma- o que ha sido generada u obtenida por administraciones públicas financiadas por la ciudadanía.

No todos los datos cumplen las condiciones necesarias para ser denominados “datos abiertos.” Son merecedores de ese calificativo los datos que además de su accesibilidad en Internet están disponibles en formatos populares que permiten la accesibilidad a todo tipo de público; son reutilizables sin necesidad de obtener permisos específicos; aunque medie algún tipo de licencia y constituyen información de interés público.
Se trata de un movimiento respaldado por la legislación, especialmente en lo atinente a instituciones públicas, universidades y organismos internacionales, a efecto de fomentar la transparencia, la eficiencia, la participación ciudadana y el desarrollo económico.  Sirve a los ciudadanos individuales y a las empresas, para que puedan utilizar la información pública; ya sea para simples consultas, para enriquecer la información con nuevos datos (dar valor añadido), para generar aplicaciones y servicios, para generar nuevos negocios o dotar de mayor transparencia a las administraciones públicas. Expone el trabajo que se realiza en las distintas instituciones y muestra cómo se gestionan e invierten los recursos públicos; ayuda al desarrollo económico en general y la generación de nuevos servicios para la ciudadanía.

Algunas universidades se están sumando a esta iniciativa, y están publicando los resultados de sus investigaciones en lo que se conoce como repositorios abiertos; algunos ejemplos de estos repositorios son el Repositorio Institucional de la Universidad de Granada (España) [3] o el University of Arizona Campus Repository (Estados Unidos). [4]
En el área de educación los recursos educativos de libre acceso se convierten en materiales de enseñanza, aprendizaje o investigación que al ser de dominio público o que han sido publicados con una licencia de propiedad intelectual libre,  permitirán su utilización, adaptación y distribución gratuita y con un impacto favorable en los procesos de capacitación, educación e investigación. En 2001, el Massachusetts Institute of Technology (MIT), en un giro sin precedentes, anunció la publicación de casi todos sus cursos en Internet, accesibles a todo el público. Ante el aumento del número de instituciones que ofrecen materiales pedagógicos en forma gratuita o abierta a todo el público.

En esa línea La UNESCO sostiene que el acceso universal a la educación de gran calidad es esencial para la construcción de la paz, el desarrollo sostenible de la sociedad y la economía y el diálogo intercultural; por tanto los recursos educativos de libre acceso proporcionan una oportunidad estratégica para mejorar la calidad de la educación y para facilitar el diálogo sobre políticas, el intercambio de conocimientos y el aumento de capacidades. En el primer foro mundial sobre recursos educativos de libre acceso en el año 2002 por la UNESCO se adoptó la expresión "recursos educativos de libre acceso". [5]
Con apoyo de la fundación Hewlett, la UNESCO creó en 2005 un wiki mundial comunitario  para intercambiar información y trabajar en colaboración sobre temas relacionados con la producción y la utilización de recursos educativos de libre acceso.  La UNESCO también está desarrollando una nueva plataforma innovadora sobre recursos educativos de libre acceso de la que formará parte una selección de publicaciones de la UNESCO que permitirán a las comunidades que los utilizan, incluidos los docentes, los estudiantes y los profesionales de la educación, copiar, adaptar e intercambiar libremente sus recursos.
Otros organismos como la FAO se han identificado con esta corriente de Acceso Abierto (Open Access, OA) y la Iniciativa de Archivos Abiertos (Open Archives Initiative, OAI) propiciando el libre acceso a la información agrícola relevante. La base de datos más grande del mundo sobre datos relativos a alimentos, el hambre e información agrícola hoy se puede consultar completamente en línea y sin limitaciones[6], otro ejemplo es la información de la red de información Agris [7] que pretende facilitar el acceso a bibliografía científica, tecnológica y académica, así como también a la literatura “gris”. La literatura gris contribuye de manera significativa a la investigación agraria, especialmente en los países en desarrollo.

A manera de conclusión podemos decir que los datos abiertos son un movimiento en auge para contribuir a la transparencia, comprobar si los métodos y resultados de una investigación se han realizado de acuerdo con la cultura científica de cada área, y permitir el avance de la ciencia y el desarrollo como consecuencia del ahorro de tiempo y dinero al reutilizarse recursos producidos por otros. El impacto será mayor en las sociedades que tienen mayor carencia de recursos, en cuyo caso los gestores de información y bibliotecólogos tendrán la responsabilidad de gestionar todo el ciclo de vida de los datos científicos.

Bibliografía sugerida para obtener mayor información sobre el tema.
Actualidad Administrativa: Revista Jurídica de Doctrina, Jurisprudencia y Práctica Profesional de Derecho Administrativo. Julio – agosto, 2014. No. 7-8.
Hernández-Pérez, Tony; García-Moreno, María-Antonia (2013). “”. El profesional de la información, 2013, mayo-junio, v. 22, n. 3, pp. 259-263.
http://www.unesco.org/new/es/communication-and-information/access-to-knowledge/open-educational-resources/

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