27 oct. 2015

El arte de restaurar libros

La restauración de libros es un procedimiento costoso, que tiene la finalidad de detener el deterioro de un libro y consolidar su resistencia, asegurando así su ulterior conservación y devolviendo sus características originales.  Los libros se deterioran por degeneración biológica de las materias primas que componen la obra; por alteración química de las sustancias que lo forman; por daños causados por agentes físicos como el fuego, el agua, la luz, el calor o por efecto de agentes biológicos, tales como bacterias, hongos, insectos, roedores, etc.

La restauración comienza al ingresar la obra al taller. Se hace un diagnóstico, para determinar el estado en que se encuentra, junto a un registro fotográfico de las partes deterioradas y se define la intervención requerida.  El diagnóstico permite entonces, documentar el tipo de deterioro que padece la obra y las acciones que se deben seguir para fortalecer y resanar la publicación. Luego se procede a la restauración propiamente dicha, que culmina con un informe final, acompañado con detalles del proceso llevado a cabo y el registro fotográfico de la obra terminada.

Ejemplo de una obra restaurada.
Entre las tareas de restauración, el restaurador está en capacidad de lavar y secar la obra, limpiar las manchas, planchar el papel, remendar el papel, devolver el color original, hacer injertos de papel y encuadernar. Una vez terminada la restauración de todo el libro se procede a encuadernarlo con la misma técnica que se había utilizado originalmente. Flexes explica que “una de las reglas de la restauración dice que "el trabajo no puede quedar perfecto, la restauración tiene que notarse, porque esto es parte de la historia del libro”. Por último se fotografía el trabajo completo y se prepara un informe final que conserva la persona que realizó la restauración y se les dan las recomendaciones para su cuidado, a quien trajo el libro al taller.

Entre los insumos de restauración, aunque no siempre se utilizan todos, cabe mencionar: hilos, prensas, éter sulfúrico, nafta, tolueno, alcohol etílico, amoniaco,   bencina, éter de petróleo, benceno, percloro etileno, dicloro etileno, tricloro etileno, dioxano, piridinacloroformo, sulfuro de carbono, tetracloruro de carbono, xileno, tolueno, alcohol metílico, ácido oxálico al 3%, piridina, alcohol y benceno, trementina, dimetil formamida, alcohol etílico, alcohol metílico, acetona polietienglicol 200-600,  dietienglicol, dimetil formamida, goma de borrar no grasa, lápiz de fibra de vidrio, ácido acético,  gasolina y agua oxigenada. 

Uno de los principales insumos lo constituye el “Papel Japonés” (Washi o  Awagami) es un papel tradicional japonés de gran prestigio y calidad que se fabrica a mano desde hace siglos. es muy adecuado para la restauración de libros y otros documentos similares; gracias a sus fibras largas; se utiliza como soporte de refuerzo para la restauración. El papel japonés como también es conocido este tipo de material, a pesar de su extrema ligereza, ofrece excepcional capacidad de resistencia fisico-química que no posee ningún otro papel y destaca por su poder de absorción, además que no se decolora ni se vuelve quebradizo.

Como puede concluirse la restauración de libros es un trabajo que solo puede ponerse en manos del experto. Podemos encontrar a los mejores restauradores en archivos nacionales o bibliotecas de conservación, como es el caso de las bibliotecas nacionales.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Beristáin, Helena. Método de restauración de libros y documentos. México, UNAM, 1987.
Flexes, Cristina. La restauración de un libro paso a pasoConsultado el 28 de octubre de 2015.
Papel Japonés. Consultado el 28 de octubre de 2015.

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